Ellas van ocupando el lugar que se merecen dentro del cuidado de la salud y, por suerte, cada vez es más habitual que el médico compagine las terapias naturales o complementarias con la medicina tradicional o alopática.
Entre las terapias complementarias podemos mencionar:
Aromaterapia: La aromaterapia es una terapia milenaria que utiliza los aceites esenciales para recuperar la salud.
Acupuntura: es una técnica de medicina tradicional china que trata de la inserción y la manipulación de agujas en el cuerpo con el objetivo de restaurar la salud y el bienestar en el paciente
Cromoterapia: Es una Técnica que comprende la utilización de luces coloreadas o colores para promover la salud y el bienestar
Osteopatía: Facilitando la movilidad de huesos y articulaciones, la Osteopatía logra que funcionen de forma armónica.
Programación neurolingüística: La PNL se considera también parte de las terapias naturales, ya que busca mejorar nuestra forma de relacionarnos para sentirnos mejor.
Quiropráctica: Quiropráctica es un sistema médico alternativo de la medicina complementaria y alternativa. Se centra en la relación entre la estructura (principalmente de la columna vertebral) y la función corporal y la manera en que dicha relación afecta la preservación y la restauración de la salud. Los quiroprácticos utilizan terapias manipulativas como una herramienta para el tratamiento integral. Deben asegurarse de que el dolor no tiene su origen en una infección o un tumor, sino que es debido a una contractura muscular refleja.
Musicoterapia: La musicoterapia hace uso de sonidos, trozos musicales y estructuras rítmicas para conseguir diferentes resultados terapéuticos.
Kinesiología: La Kinesiología es una terapia natural que se basa en equilibrar el flujo de la energía que circula por nuestro cuerpo a través de los canales energéticos, denominados meridianos, que están directamente relacionados con los puntos energéticos de acupuntura.
Reiki: Reiki es un método de sanación natural que utiliza la energía vital universal, la cual permitiría sanar enfermedades físicas y mentales. Mikao Usui, un monje japonés fue quien desarrolló el Reiki durante un retiro espiritual a mediados del siglo XIX, aunque él siempre afirmó que únicamente “redescubrió” una técnica de sanación milenaria que ya existía pero que debía llevar mucho tiempo olvidada.
Yoga: es uno de las seis doctrinas tradicionales del hinduismo. El haṭha yoga es el yoga más difundido en todo el mundo, conocido por sus posiciones corporales. Se trata de un sistema de posturas físicas cuyo propósito es lograr que el cuerpo esté apto para la meditación. Las āsanas generan serenidad física y mental.
Tai chi: Antiguo arte defensivo que también es usado como ejercicio fisico y de meditación, que expresa los principios taoistas de ceder, ser flexible y la circulación de la energía (ch ch’i, j ki, s prana) a través del cuerpo.
Risoterapia: Uso terapéutico del humor y de la risa para mejorar la salud mental.
Homeopatía: es un sistema de medicina alternativa, caracterizado por el uso de remedios carentes de ingredientes químicamente activos. Fue desarrollada por el médico sajón Samuel Hahnemann (1755–1843) a principios del siglo XIX. Tiene una amplia y creciente popularidad en las áreas en las que se practica,[1] siendo financiada o cubierta por algunos sistemas de sanidad pública o seguridad social
Reflexología: es la práctica de estimular puntos sobre los pies, manos, nariz u orejas (llamados zonas de reflejo), basada en la creencia de que tendría un efecto benéfico sobre otras partes del cuerpo, o de que mejorará la salud general.
Rebirzing (Rebirthing): técnica de desarrollo personal que ayuda a transformar los pensamientos (significa renacimiento).
Breema: es el arte de estar presente. A través de una serie de ejercicios corporales basados en estiramientos, apoyos e inclinaciones sobre la musculatura, es posible restablecer la armonía perdida entre el cuerpo, la mente y las emociones. El origen de este método se sitúa en California, Estados Unidos, en la décad de los 80 del pasado siglo por el trabajo del doctor en quiropráctica Jon Schreiber.
Pilates: Se recalca el uso de la mente para controlar el cuerpo, pero buscando el equilibrio y la unidad entre ambos. El método se centra en el desarrollo de los músculos internos para mantener el equilibrio corporal y dar estabilidad y firmeza a la columna vertebral, por lo que es muy usado como terapia en rehabilitación
Flores de Bach: también llamadas remedios florales de Bach o esencias florales de Bach, es la denominación genérica y comercial de un conjunto de 38 preparados naturales no farmacológicos, símil-homeopáticos, elaborados a partir de una decocción o maceración en agua de flores maduras de diversas especies vegetales silvestres o naturalizadas de la región de Gales y la Inglaterra contigua, diluida en brandy (destilado del vino, usado como medio conservante).[ su creador: el médico inglés Edward Bach (1886-1936),
CARACTERÍTICAS Y UTILIDADES DE LAS TERAPIAS COMPLEMENTARIAS
Las llamadas terapias complementarias comprenden técnicas manuales, aplicaciones de diferentes sustancias, dietas, consejos higiénicos, etc., pero también sistemas médicos completos y complejos para curar y cuidar de la persona desde las directrices aprendidas de otras culturas.La medicina alternativa usa las terapias complementarias buscando curar al paciente yendo a la causa o raíz de su enfermedad y no eliminando sólo sus síntomas. Las terapias alternativas consideran la enfermedad un desajuste entre cuerpo, mente y espíritu.
Los profesionales de las terapias complementarias buscan la colaboración del paciente para que participe en su proceso de sanación. La medicina convencional suele estar más preocupada por las analíticas y matar las bacterias y virus. Los especialistas en terapias naturales siempre buscarán el porqué. Saber los hábitos alimentarios del paciente, en qué trabaja, como se siente, desde cuando tiene los síntomas y sobre todo con qué puede estar asociada su enfermedad es casi más importante, dentro del mundo de las terapias alternativas, que la propia enfermedad.
La idea es educar al paciente para que él mismo se cure y a ser posible no necesite ni las terapias naturales.
Todos sabemos que hoy en día existen un montón de terapias y, seguramente, a veces no tengamos claro cual escoger o determinar la que nos puede ir mejor. Lo más importante es tener información, preguntando al mismo médico o buscándola por otros medios y escoger la que creamos que nos conviene, dependiendo de nuestra dolencia o necesidad…… Pero ¡cuidado!, porque en ocasiones nos podemos dejar influenciar por las modas también en este campo, y podría pasar que nos volviésemos unos compulsivos consumidores de terapias…. Como siempre lo mejor, en todas las ocasiones, es el sentido común y la información contrastada.
En la estructura y función del cuerpo humano, la persona, hombre o mujer, de cualquier edad o condición, es un ser multidimensional integrado, único y singular, de necesidades y características particulares, capaz de actuar deliberadamente para alcanzar las metas que se propone, asumir la responsabilidad de su propia vida y de su propio bienestar y relacionarse consigo mismo y con su ambiente.
A menudo se habla de las terapias complementarias como de un tratamiento. La verdad es, sin embargo, que sus contenidos teóricos también promueven formas de vida saludables, así como actitudes mentales, comportamentales y espirituales favorecedoras de la salud.
Sería conveniente no buscar la ayuda de las terapias complementarias como último recurso, cuando todos los demás tratamientos e intervenciones médicas no han podido restaurar la salud deseada. Hay que aprender a servirse de las terapias complementarias integrándolas en la manera de vivir. De este modo se prevendrán las enfermedades, y se promocionará y mantendrá la salud.
Las Terapias Complementarias en la promoción de la salud y en el tratamiento y en el control de las enfermedades
Las personas que quieren vivir y ser tratadas según las directrices que se aconsejan desde las terapias complementarias, encontrarán formas saludables de alimentarse con el fin de acumular el mínimo posible de residuos tóxicos en el organismo y no enfermar. Así, por ejemplo, mediante ejercicios respiratorios, que también ayudan a calmar la mente y reducir la ansiedad, se mantiene limpio el aparato respiratorio y se aprovecha el aire de la manera más adecuada. Además, las terapias complementarias también indican cómo mantener en forma el aparato músculo-esquelético de la manera más relajada posible, proporcionando técnicas dirigidas a sanear emociones y alimentar el espíritu.
Las terapias complementarias pueden ser útiles en las personas afectadas por enfermedades más o menos importantes, agudas o crónicas.
Cuando se sufre una enfermedad importante que ha sido diagnosticada médicamente y que requiere tratamientos médicos convencionales complejos, las terapias complementarias a menudo pueden proporcionar un bienestar físico que no puede conseguirse con los otros tratamientos. En algunos casos, incluso, pueden ayudar a disminuir la cantidad de fármacos (con un riguroso control del equipo de salud).
Las Terapias Complementarias según las etapas del ciclo vital
En la infancia. Las terapias complementarias también pueden tener un papel importante para mejorar los malestares habituales de la adaptación a la vida (por ejemplo, los cólicos del bebé) y pueden ser primordiales a la hora de reequilibrar las enfermedades infantiles como los resfriados, las gastroenteritis, etc, de manera paralela a los consejos del pediatra.
El masaje infantil y las técnicas que lo acompañan son muy importantes: desde los inicios de la vida, ayudan a hacer prevención, descubriendo y anticipándose a posibles problemáticas futuras; participan, desde el punto de vista más holístico, en el crecimiento saludable del niño y acompañan a los niños y niñas cuando están enfermos con el fin de facilitarles el mayor bienestar general posible.
En la adolescencia. Como los niños, los más jóvenes, en general, tienen una gran capacidad de regeneración y autocuración; así, pues, las aplicaciones de las terapias complementarias durante esta etapa suelen ser más exitosas. En ocasiones, se aplican tratamientos que suprimen síntomas que, probablemente, se podrían reequilibrar mediante una buena higiene alimenticia y con otros recursos naturales sencillos.
En esta etapa de la vida cabe destacar la gran aportación de las terapias complementarias, con diferentes técnicas, para ayudar a concienciar a los jóvenes de la importancia de cuidar su cuerpo, la mente y el espíritu, para fomentar la salud, prevenir las enfermedades y ser unos adultos lo más sanos posible, ayudando a “construir” a la persona, ya que facilitan su autoconocimiento, refuerzan el mantenimiento y la circulación de la energía vital, y hacen crecer la responsabilidad sobre uno mismo y sobre los otros.
En la adultez. En este momento se pueden encontrar diferentes posibilidades en las terapias complementarias, tanto para disfrutar, experimentar y promocionar la salud, como para tratar disfunciones y prevenir enfermedades. Y como la enfermedad, quizás, ya ha aparecido en esta etapa, las terapias complementarias, escogidas adecuadamente, en este caso también son de gran ayuda.
En la etapa procreativa y el embarazo. Las terapias complementarias fomentan un embarazo sano, facilitan el parto, ayudan a mejorar la postura y a crear conciencia del propio cuerpo. Pueden intervenir para que el nacimiento tenga lugar de la forma más natural posible, y para que la lactancia materna sea productiva y placentera. Además, diferentes terapias complementarias pueden ayudar a las madres para que se recuperen después de todo el proceso y se adapten a la nueva situación de maternidad, y al resto del grupo familiar para que incorpore al recién nacido de la manera más armónica posible.
En la menopausia y andropausia. La menopausia y la andropausia conllevan cambios hormonales en mujeres y hombres que marcan el cambio de la etapa de la madurez a la vejez. Las terapias complementarias serán muy útiles para ayudar al organismo en todas las readaptaciones fisiológicas y, muy especialmente, para ayudar a las personas en el proceso de aceptación personal y para conseguir un buen equilibrio emocional.
En la vejez. Es importante no confundir jubilación con vejez, teniendo en cuenta que no siempre coinciden. Sobre todo, hay que entender que jubilación no significa “ahora ya se ha acabado todo”, sino que es el momento en que se pueden empezar a hacer todas aquellas cosas que se deseaban hacía tiempo y no se podían llevar a cabo en la vida cotidiana. Una de estas cosas puede ser poner en marcha actividades para cuidar de uno mismo con la ayuda de las terapias complementarias. Es un buen momento para aportar conocimientos, valores y sabiduría a la familia y a la sociedad en general.
En cualquier caso, sea cuál sea la situación física en esta etapa, lo más importante que pueden ofrecer las terapias complementarias es lo que pueden aportar para ayudar a las personas a encontrar la paz interior y a conectar con la energía vital hasta el momento de la muerte, de manera que ésta pueda ser vivida de la manera escogida y sea lo más placentera posible. (Explicar el caso de una Señora en el servicio de atención domiciliaria). .
En el final de la vida. La mayoría de las personas, en la actualidad, mueren a causa de una enfermedad y después de un proceso mórbido más o menos largo, excepto en el caso de las muertes repentinas. Las terapias complementarias llegan donde otros recursos terapéuticos no llegan, con técnicas que tratan directamente el nivel emocional y espiritual de la persona y que también son muy útiles para los familiares y amigos.
El BIENESTAR FÍSICO Y MENTAL.
Según la Organización Mundial de la Salud, el bienestar físico y mental puede definirse también como el nivel de eficacia funcional o metabólica de un organismo, tanto a nivel micro (plano celular) como macro (plano social). Pero, ¿cómo podemos conseguir ese deseable bienestar físico y mental?
Hoy en día vivimos con muchas presiones laborales, en lo económico, en lo personal, en lo familiar, en las relaciones sentimentales… Como consecuencia de todo ello se producen miedos, agobios, depresiones, frustraciones, tensiones, desencantos, y otros tipos de afecciones que dan lugar a enfermedades que desequilibran la vida de los seres humanos. Para la mayoría de dichas afecciones la medicina convencional ofrece ayudas, soluciones o paliativos; pero en otros casos, debido a múltiples razones, no alcanza a dar la respuesta adecuada que demandan los afectados, por eso desde siempre existen vías terapéuticas paralelas o complementarias que partiendo de visiones y filosofías de base diferentes, vienen no obstante demostrando su validez, en algunos casos desde remotos tiempos.
Las terapias complementarias se suelen acercar al paciente desde una perspectiva holística, que incluye los planos físico, energético, psíquico, mental y espiritual, logrando frecuentemente éxito donde la medicina convencional ha fracasado, porque ellas todavía conservan ese lado humano que tanto se echa en falta en la medicina masificada.
Todos los seres humanos se ven afectados por lo que les rodea, ya sea la estructura de un edificio, los colores, la luz, las hechuras de un mueble, la distribución de los espacios habitables… Todos esos elementos pueden incidir directamente en la salud emocional de las personas. Es imprescindible, por tanto, crear la armonización en todos los espacios donde vivimos, trabajamos o donde se efectúan actividades varias. De eso se ocupan también las TC, como es el caso del Feng Shui, un arte, ciencia y terapia milenaria que busca la armonización entre el ser humano y los ambientes en que se desenvuelve su existencia.





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