domingo, 15 de mayo de 2011

El dolor en la sociedad del bienestar

Le ofrecemos el artículo de opinión realizado esta semana por el Dr. José Luis Alcántara Rojas
La Real Academia de Medicina de Sevilla, la más antigua de Europa, en la apuesta que ha realizado durante este curso académico por incorporar a sus trabajos los temas más actuales, además de los puramente doctrinarios de la Medicina y la Cirugía, ha organizado esta semana una interesante Mesa Redonda, que tuvo lugar el pasado jueves, y en la que se abordaron "las técnicas especiales en el tratamiento del dolor crónico refractario".

El dolor ha acompañado a la humanidad desde sus albores. Aquella maldición bíblica del “parirás con dolor” no se supeditaba al acto del duro trance del alumbramiento. Ese dolor, que a veces se ha traducido como “el perro guardián de la salud” por su poder de alertar al organismo para ponerlo en guardia ante las agresiones de todo tipo, también le ha supuesto al médico uno de los acicates más importantes para buscar remedios con los que poder paliar el sufrimiento de sus semejantes, cumpliendo así una de sus más bellas misiones.
Fruto de ese desafío, la Medicina se ha apoyado siempre en los progresos de todas las demás ramas de la ciencia y del progreso tecnológico, añadiendolos a esa especie de arsenal terapéutico que suponen sus avances en el tratamiento del dolor. Y prácticamente lo ha conseguido domeñar en los procesos agudos, pudiendo echar manos, en último extremo, de las actuales técnicas de la sedación y la anestesia, que han podido abrir el importante capítulo de los cuidados paliativos empleados en procesos incluso terminales de cuadros que sumen en los más terribles padecimientos dolorosos como puedan ser los de tipo cancerosos.
Pero entiendo que la importancia del tema académico que nos ocupa, el del tratamiento del dolor crónico refractario, cobra la mayor importancia debido, entre otras causas, a que el aumento de la esperanza de vida y de enfermedades angustiosamente crónicas como dichos procesos tumorales o la supervivencia a los graves traumatismos( accidentes de circulación o laborales, entre otros) contribuyen a la elevada prevalencia del dolor crónico severo que padece esta sociedad actual, que creía estar instalada en el hedonismo del antedicho estado del bienestar.
Como se dijo en esta Mesa Redonda de la Academia, “las técnicas especiales administradas desde la unidades de dolor, habitualmente suministradas por equipos multidisciplinares principalmente capitaneados por especialistas en Anestesiología- Reanimación, constituyen la última esperanza para los pacientes afectados por dolores crónicos severos y refractarios a la terapia médica habitual”
Quedó bien sentado que esa esperanza se basa en la actualidad en la inclusión en el arsenal terapéutico de las modernas técnicas, que van desde las que recoge el llamado “Escalón farmacológico de la OMS”, las basadas en la neuromodulación, la infusión espinal de fármacos, la neuroestimulación, radiofrecuencia, hasta la epiduroscopia y epidurolisis.
Pero el desafío continuará, así como la investigación en la búsqueda de nuevas soluciones para el alivio del dolor en la vida de los hombres.

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