jueves, 12 de mayo de 2011

Reflexología, como terapia del bienestar

Si ya en el siglo V Hipócrates, considerado como el padre de la medicina occidental por la importancia de sus aportaciones a esta ciencia, defendía el masaje como una buena terapia médica ¿por qué no aplicar y mejorar esta idea para conseguir nuestro bienestar? El masaje ha evolucionado a lo largo de los siglos para dar lugar a prácticas tan interesantes como la reflexología.
La reflexología es una técnica especial de masaje que se basa en el trabajo de los puntos reflejos ya que, según sus principios, todos los sistemas de nuestro organismo están reflejados en ellos. Con la presión adecuada en cada uno de estos puntos conseguimos estimular los órganos cuyo funcionamiento necesitamos corregir o equilibrar para llegar a un estado armónico.

La reflexología moderna estudia los puntos reflejos en diversos puntos del cuerpo como el iris del ojo, el pabellón de las orejas o las manos pero su método más extendido es el podal, que trabaja estas zonas en los pies. A parte de las indispensables manos del masajista la reflexología usa otros muchos complementos para facilitar el éxito del masaje, como los rodillos de madera, esencias, cremas y flores de Bach, por citar tan sólo unos ejemplos.
La reflexología es una terapia alternativa, no sustituye al tratamiento médico convencional en ninguna ocasión, aunque si que puede ayudar a que la evolución de la enfermedad sea más rápida y llevadera. Algunas de las dolencias que tratan más los expertos en reflexología son los problemas del sistema óseo, donde la medicina tradicional puede hacer poco. Con la aplicación de esta técnica se puede conseguir un alivio importante de los dolores de columna, contracturas y problemas musculares derivados del stress.

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